miércoles, 2 de diciembre de 2015


A Ciudades Mudas, Paredes Parlantes

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Una versión editada de este artículo fue publicado en el Periódico "El Colectivo", Comunicación Popular, No 1, Noviembre de 2015, Pag. 13

“Bombeando el Sistema”

A ciudades mudas, paredes parlantes”, pareciera ser este el lema representativo de una expresión artística urbana llamada “Street Art” o “Arte urbano”. Como se narra en un articulo de la revista semana en el 2012, algunos identifican el origen de este arte desde que el hombre pinto por primera vez una pared, es decir desde el “Arte rupestre”, pasando por la pintura mural en el Imperio Romano y los importantes murales en el “Renacimiento”. En el siglo XX, artistas como Yves Klein o Jean-Michel Basquiat (apoyado por el famoso artista de Arte Pop Andy Warhol), hicieron obras en espacios públicos. En París fue una práctica muy común entre algunos pintores en los años cuarenta y cincuenta. Ya en los 60´s, en Filadelfia (EEUU) esta expresión asume las cualidades de un movimiento artístico, que se hacia llamar “Bombing”, a través del cual los artistas  inundaban los muros de la ciudad con mensajes de protesta. Rápidamente, el movimiento se trasladó a Nueva York, particularmente a la zona del Bronx, donde artistas muy jóvenes empezaron a pintar los muros de las estaciones del metro con variadas imágenes. No puede entenderse el “boom” de esta manifestación artística, que empezó a conocerse como grafiti, sin comprender el estrecho lazo de esta, con el nacimiento y desarrollo de géneros musicales como el Rap, el Hip Hop y el Breakdance, géneros, como se sabrá, bastante contestatarios.

Esta forma de expresión artística alcanza un estatus elevado en el “Arte Contemporáneo” mundial a partir de los 90's y recoge variadas técnicas artísticas como el Grafitti (Pintura con aerosol), “las Plantillas” (Stencil), los “Posters”, las “Pegatinas” y la “Pintura mural”. El arte urbano se integra en los lugares públicos, generalmente muy transitados, tiene un gran contenido político y en la mayoría de los casos tiene como fin el de enviar mensajes contra-sistémicos o de oposición al “Status Quo” Esto ha hecho que desde su nacimiento como expresión artística sea perseguido por las autoridades oficiales y considerado como “subversivo” e “Ilegal”.

Entre los artistas mas famosos de este genero a nivel mundial podemos encontrar a “Banksy”, John Fekner, Shepard Fairey y “Blek Le Rat”.



"libertad y desorden", Por "Toxicomano callejero"


El “Street Art” en Colombia

En América Latina el grafiti llegó primero a Brasil. En São Paulo y Río de Janeiro se encuentran algunos de los artistas más representativos del género, como los hermanos Otávio y Gustavo Pandolfo, llamados Os Gêmeos. En Colombia este movimiento empezó a surgir en los noventa y se consolidó en la década pasada. Hoy, en Bogotá –ciudad que, junto a Medellín, lidera el movimiento– hay varios espacios intervenidos y trabajan muchos artistas como “Guache”, “Toxicómano Callejero”, “DJ Lu” y “Lesivo”, cuatro de los artistas mas reconocidos en Bogota, quienes en el 2012 lanzaron el libro “Calle esos Ojos”, con la intención de dar a conocer el valor del arte urbano. Estos artistas se conocieron en el 2004 gracias a su afición al Grafitti y crearon un colectivo. En una entrevista a la revista Semana en el 2012, “Toxicómano Callejero” manifestaba: Nunca tenemos un lugar predeterminado. Simplemente vamos y pintamos en sitios abandonados y les damos vida. La calle es un lugar que nos pertenece a todos. Lo que pretendemos es que a través de la pintura se dé un vinculo, un diálogo entre los ciudadanos”. En la misma entrevista, DJ Lu hacia énfasis en que “La calle se está usando cada vez más para el tránsito, para ir de un lugar a otro en su carro y no interactuar con nadie. La propuesta que yo tengo está precisamente enfocada en la visibilización de lo que ocurre allí”. También pueden referenciarse en la escena nacional otros artistas como “Bastardilla”, “Deadbird”, “Seta”, “Chac” y “Zokos”.

"Las venas siguen abiertas", Por "Toxicomano Callejero"

A pesar de que esta expresión artística ya ha alcanzado la dimensión de movimiento en el marco del “Arte Contemporáneo” nacional, tanto que ya se hacen eventos nacionales e internacionales del mismo (como el reciente festival realizado el mes pasado en Medellín, llamado  “Pictopia” y promovido por le colectivo “Gráfica Mestiza”), su carácter marcadamente contestatario y rebelde hace que aun sea prohibido y perseguido en las ciudades de nuestro país. De esta manera, los artistas callejeros se ven obligados a usar seudónimos y a pintar o “rayar”, como ellos mismos lo llaman, en horas en las que la Policía no los detenga. Es de anotar que, aunque últimamente en Bogota y en Medellín las Secretarias de Cultura vienen promoviendo y permitiendo las “pintas” en determinados lugares, no se puede olvidar que en el mes de Marzo del 2014, en la ciudad de Bogota, cuando el Alcalde Gustavo Petro fue retirado temporalmente de su cargo, la Policía Metropolitana decidió borrar los grafitis autorizados por dicha administración. Tampoco puede olvidarse el asesinato, el 19 de agosto del 2011, del joven grafitero Diego Felipe Becerra(de tan solo16 años), a manos de agentes de la Policía Metropolitana de Bogota, crimen que aun sigue impune.

Los “artistas callejeros”, sus temas y sus motivaciones

En una reciente entrevista para el diario “El Tiempo” en el mes de Octubre, “Guache” y “Toxicómano Callejero”, dos de los artistas mas reconocidos del “Street Art” en Bogota, dan luces de sus inicios en este genero artístico y de sus motivaciones.

El primero, influenciado por su padre, que hacía pintura costumbrista y por los dibujos animados pronto comenzó a pintar. Después ingreso a la “Nacho” a Diseño Gráfico y a interesarse por la política, como el mismo lo afirma, “...Cuando yo estaba en la universidad, era muy afecto a los grupos radicales y a esa movida de reacción primaria frente al Estado. Pero era básicamente la reproducción de lo mismo. Entonces empecé a buscarles el quiebre a las estructuras y a encontrarme más con los libertarios, movidas menos pretenciosas, sin querer salvar el mundo”. Su obra se caracteriza por un colorido casi “Psicodelico” y rescata la memoria de una América Latina indígena y mestiza y su cosmogonía.


"Vida Digna", Por "Guache"

Por su parte, “Toxicómano Callejero” narra que su proceso empezó con la musica, “...en el barrio Santa Isabel, con un parchecito, del cual han salido grupos de Punk como Alerta. Hacía plantillas para tener el logo de las bandas. Nunca he sido bueno para el dibujo, me gusta recortar. El boom de la comunicación contra-cultural alimentó el asunto. Estudié Publicidad y siempre trato de dejar un mensaje de independencia”. Para este artista el arte es “rebeldía y critica constante...tratamos de hacer de la comunicación algo muy sencillo; los discursos al final resultan ser para las élites intelectuales. Nos gusta la sencillez, una frase fácil de digerir. Al comienzo todo era crítica, pero últimamente reitero el mensaje simple, con la idea de lograr un espacio en la mente de las personas”. Su obra se caracteriza por una alta influencia del Pop Art, murales inmensos (la mayoría de ellos en Bogota) con una técnica muy cercana al “Stencil” y las “Plantillas”, caracterizada por grandes extensiones de color plano y contrastado, énfasis en la silueta y que privilegia la ironía, el cinismo y la critica política, la defensa del territorio frente a los mega proyectos  y rescata la iconografía visual y verbal de nuestra latinoamerica.


"Este territorio es Nuestro", Por "Toxicomano Callejero"


En un país como Colombia, con graves problemas económicos y sociales como la desigualdad y la pobreza (es el mas desigual de América latina), la corrupción(es el tercero mas corrupto del mundo y el primero en nuestra región), los elevados niveles de desplazamiento forzado y la violación cotidiana de los Derechos Humanos, el “Street Art” o el “Arte Urbano”, convierten a esta expresión artística en una trinchera de denuncia de las injusticias, del rescate de una cultura propia, de la necesidad de un arte publico, y de un arte que le imprime a la ciudad un calor pictórico, frente al a veces avasallante frío de la ciudad controlada por unos pocos. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Una Paz Duradera para Colombia

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Una versión editada de este artículo fue publicado en Periferia Prensa Alternativa, Edición No 109, 20 de agosto-20 de septiembre, Pág. 14, 2015.

Nadie que no este en sus cinco sentidos quisiera que nuestro país siguiera en una guerra que ha durado más de medio siglo y en la que han muerto al menos 220.000 personas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y 2012, según el informe presentado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en el 2013. Pero una superación definitiva del conflicto social y armado en Colombia demanda una paz duradera, no una que consista solamente en la desmovilización de las Farc y que estos paguen cárcel, como lo espera el gobierno, sino una paz con justicia social. Y para que exista justicia social es un imperativo abandonar el modelo neoliberal que viene implementándose desde hace 25 años y que es el causante del incremento de la desigualdad y la pobreza en Colombia.

Y es que los niveles de desigualdad y pobreza en Colombia han aumentado con la implementación del Neoliberalismo. Hasta el 2013, el coeficiente Gini de Colombia era 0,54, lo cual indica que el 20% de la población con más ingresos se queda con aproximadamente 60% del ingreso. Con relación a la pobreza y la pobreza extrema, departamentos como Quibdó, cuentan con 49,9% y 17,5% en su orden, junto a Riohacha, 43,3% y 12,7%, son las peores clasificadas. En el otro extremo, Bucaramanga (10,3% y 1,2%) y Bogotá (10,2% y 1,6%) registran los mejores indicadores, esta situación se explica por tres factores: la tasa de desempleo, la informalidad y un nivel de salario por debajo del mínimo, la dispersión salarial es muy amplia entre los que trabajan y tienen, según un artículo publicado en el diario Portafolio en el 2014 y escrito por Ricardo Mosquera, Exrector y profesor asociado de la Universidad Nacional. Es una realidad mundial reconocida por organismos internacionales como el FMI y el BM que la desigualdad y la pobreza sigue aumentando tanto al interior de los países con entre estos y nuestro país ocupa el deshonroso primer puesto como el país más desigual de Latinoamérica y el tercero más desigual del mundo, también es el tercero más corrupto de todo el planeta, índices solo comparables con los países de África.

La implementación del modelo neoliberal significó en primera instancia, la privatización de varias empresas estatales, privatizando los derechos asociados a estos y aumentando el desempleo, y por otra parte, el aumento de las importaciones agropecuarias e industriales, que hoy son responsables de la crisis del campo y la des-industrialización del país, como diversos analistas lo vienen planteando durante varios años. Por ejemplo, con la firma del TLC con EEUU se comprobó que nuestro país fue el perdedor, ya que en el periodo que comprende de mayo 2012 a marzo 2014, las exportaciones colombianas a EEUU pasaron de US$ 40.277 millones a US$34.279 millones, una caída de 15% en las ventas colombianas, y por su parte las importaciones crecieron en el mismo periodo de US$24.708 millones entre mayo de 2011 y febrero de 2013 a USD $28.142 millones. Esto significa que las importaciones crecieron 13.9% durante el TLC con EEUU, según el octavo informe sobre los resultados del TLC publicado en el portal tlcaldesnudo.com

En relación con lo anterior, el panorama laboral en Colombia es cada vez más precario. Según un informe publicad en el portal las2orillas, en el mes de agosto de este año, y escrito por Fabio Arias Giraldo, Secretario General de la CUT, el 68 % de los más de 22 millones de colombianos que trabajan no tienen plena seguridad social; es decir, no están afiliados a salud, pensiones, riesgos laborales, caja de compensación o fondo de cesantías. Más de dos millones no tienen empleo. Casi la mitad de los trabajadores que no cuentan son seguridad social integral se encuentran bajo formas de contratación deslaboralizada, tales como OPS, cooperativas de trabajo asociado, fundaciones, prestación de servicios, SAS, contratos sindicales, entre muchas. El 80 % de la población económicamente activa (PEA) gana menos de dos salarios mínimos legales vigentes; es decir, es una población trabajadora que no alcanza a comprar con su salario la canasta básica familiar. El 50 % de los trabajadores gana menos de un salario mínimo. La sindicalización es menos del 5% y Colombia ha sido catalogado como uno de los países en donde menos crece el salario mínimo, según un informe de la OIT del 2013.

Una paz duradera debiera cuestionarse seriamente como un factor crucial en el origen del conflicto social y armado como es el de la concentración de la tierra sigue hoy empeorando. En la década de los 60's, ya el 10% de la población concentraba más del 80% de la tierra, de acuerdo al libro “El Estado y las políticas públicas” de Alejo Vargas, docente de la Universidad Nacional, y según el reciente Censo agropecuario tan solo el 0.4% de la población concentra hoy cerca de la mitad de la tierra, mucha de obtenida por vías ilegales. Los niveles de desempleo en el campo son los más altos del país (8,3%) y el 75% del empleo es informal. En el campo los pobres son el 65% y los indigentes el 33%. Este es el resultado de décadas de abandono y olvido que se refleja en que cerca del 90% de la población rural gana menos un mínimo o menos, 83% de la población rural está en el régimen subsidiado de salud, el 83% de los productores del campo manifestaron no haber utilizado maquinarias en sus labores y un 89 por ciento no ha solicitado créditos bancarios, ni ha accedido a asesoría o asistencia técnica, el 11% no tiene vivienda y el 16% tiene vivienda en mal estado, el 85% de la población carece de alcantarillado, el ingreso promedio de un campesino era en el 2009 de 220.000 pesos, mientras en la ciudad el ingreso promedio alcanzaba está 668.000 pesos, el analfabetismo es del 18,5%, y aún hoy el 60% no tiene agua potable.

Nuestro país ha pasado de ser potencia agrícola a importar una gran cantidad de bienes agropecuarios agravando la situación del campo colombiano. En el 2012, el país importó 4,1 millones de toneladas de alimentos entre enero y junio de ese año, una cifra que tuvo una leve reducción frente al 2012. Sin embargo, las estadísticas muestran que desde el año 2009 las importaciones de alimentos vienen creciendo de forma sostenida y solo en 2012 sumaron 9,5 millones de toneladas, lo que equivale a US$6.108 millones. Esta cifra fue superior en 909.021 millones de toneladas frente al 2011. Por ejemplo, las importaciones de arroz subieron 192 % en el primer semestre del año, las de pescado fresco y congelado 38 %; se han importado US$15 millones en trozos de pollo y las compras de cebolla cabezona pasaron de US$6 millones a US$13,5 millones, en el mercado mundial. Como esto, el país consume importado carne, tomates, lechugas, pepino, hortalizas frescas y congeladas, avena, maíz, sorgo, entre muchos otros productos, según el informe del impacto del TlC mencionado más arriba. 

Por último, según el reciente censo agropecuario solo el 6,3 por ciento del área rural de Colombia (7,1 millones de hectáreas), es usada para cultivos agrícolas, mientras que el 93,7 por ciento restante es utilizada para otras actividades como la ganadería, lo que ha debilitado la capacidad del país de auto abastecerse de alimentos e influenciando los niveles de desnutrición del páis. En relación a lo anterior, han aumentando los casos de desnutrición crónica en el país que alcanza un 13,2% de la población total infantil, en zonas como la Guajira y el Vaupes supera el 30%. Particularmente en la Guajira, que recibe una gran cantidad de regalías, los casos de desnutrición más extremos han llevado a 278 niños a la muerte entre el 2009 y el 2013, según cifras del Dane. 

Colombia necesita una paz perpetua, una que no siga enterrando a nuestros compatriotas y más bien que entierre de facto las razones que han alimentado históricamente el conflicto social y armado en Colombia, es decir, la desigualdad económica y política en nuestro país, que evite de esta manera la justificación de cualquier guerra.

viernes, 22 de mayo de 2015

Banksy” al Ataque !

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Una edición editada de este artículo fue públicado en Periferia Prensa Alternativa, Edición No 106, 20 de Mayo - 20 de Junio de 2015, Pág. 18



Corren los 90's en la ciudad de Bristol (Inglaterra), es una fría noche y unos chicos se preparan para “rayar” un Grafiti en uno de los vagones del tren, pero pronto se percatan que la Policía de Transporte Británica esta en el lugar y no tienen otra opción que huir, so pena de ser capturados y encarcelados por “vandalismo”. “Banksy”, con tan solo 18 años y quien por aquel entonces firmaba como “Robin Banx” no encuentra otro escondite que hacerse debajo de un viejo camión que chorreaba aceite quemado, mientras la policía seguía rondando el lugar. Allí se dio cuenta, según narra en una esporádica entrevista años más tarde, que debía disminuir el tiempo de realización de su pintura o abandonarla totalmente, desde aquel entonces comenzó a utilizar plantillas para “imprimir” sus creaciones, técnica conocida como el “estencil”.

Su fama vendría a inflarse como una burbuja hacia 1994 (y se sostiene hasta nuestros días), cuando los habitantes de Bristol despertaron y encontraron, en una de sus calles, una pintura mural en la cual se observaba un tierno, pero gigante oso de peluche lanzando una bomba Molotov a unos policías anti-motines. En la misma ciudad, pero en el año 2006, un nuevo mural apareció al frente de la alcaldía de la ciudad: en esta ocasión era un dibujo de un hombre desnudo que a duras penas se se sostenía de una ventana de la que colgaba, ayudándose con apenas algunos de sus dedos. La alcaldía no lo quiso borrar inmediatamente y prefirió organizar un voto público para que decidir si se cubría aquella expresión artística que muchos consideraban un acto de “vandalico”. Votaron cerca de 1000 personas y el 93%  de ellas decidieron que el dibujo debería permanecer en la pared. No corrió con la misma suerte un mural realizado en la ciudad de Londres en el 2008, que mostraba a un pequeño niño pintando un cartel que decía “Toma esto, sociedad”, el cual fue rápidamente borrado por las autoridades locales.



Arte Urbano

De esta manera había nacido una leyenda del arte callejero, leyenda, porque a ciencia cierta, nadie sabe si “Banksy”, como se auto-nombra este artista del arte urbano, es hombre o mujer, individuo o colectivo, ya que ha preferido guardar su identidad en el anonimato, negándose a aparecer en público o mostrar su verdadero rostro (ni siquiera aparece en sus propias exposiciones oficiales). En la esporádica información que ha brindado en su página web o en una que otra entrevista por correo electrónico,  parece entre verse que el artista, al parecer de origen británico (sus primeras obras aparecieron en la ciudad de Bristol, por lo que se presume nacido allí), y cuya edad se parece oscilar entre los 28 y los 35 años, tuvo como padre a un técnico de fotocopiadoras y a temprana edad se vio seducido por el boom del Grafitti de los años 80ś. Y en efecto su obra se cataloga en la categoría de “Street Art” (o Arte Urbano), una corriente de expresión artística que tiene su auge a partir de los 90's y que recoge otras expresiones como el Grafitti, las Plantillas (Stencil), los Posters, Pegatinas y murales. La mayoría de estas formas artísticas ya existían desde los 60's, pero es en los 90's donde diversas propuestas de este genero cobran importancia en distintas partes del mundo. El arte urbano se integra en los lugares públicos, generalmente muy transitados, tiene un gran contenido político y en la mayoría de los casos tiene como fin el enviar contra-mensajes en oposición a los medios masivos de comunicación. Entre los artistas de este genero figuran, ademas de “Banksy”, otros como John Fekner, Shepard Fairey y “Blek Le Rat”.



La obra

Es imposible dar cuenta de toda la obra de este artista, porque mucha de ella está en la memoria colectiva ya que ha sido borrada y destruidas por las autoridades locales que la han considerado vandálica  y quedan tan solo algunos registros fotográficos que el mismo artista ha tomado. Lo cierto es que la característica esencial de la obras de Banksy es que éstas, por lo menos inicialmente, no han sido concebidas para ser comercializadas, sino que aparecen de manera repentina en las calles y paredes de Gran Bretaña (y últimamente en ciudades como Viena, San Francisco, Barcelona, París, Detroit y hasta Cisjordania) y tiempo después es reproducida en cuadros y serigrafías que han alcanzado precios astronómicos, llegando una de sus obras a tener el precio de mercado de 600.000 Euros (cerca de 1.600 millones de pesos colombianos), convirtiéndolas en un fetiche para los negociantes y acaudalados coleccionistas de arte, precio que contrasta con la actitud del artista de colgar en su página web oficial fotos en alta resolución de su obra para que sea descargada de manera gratuita, o de trabajar en obras benéficas organizadas por el colectivo ambientalista Greenpeace. Esta actitud de “Banksy” confunde aún más a algunos de sus críticos (entre ellos, otros artistas y activistas) quienes lo acusan entre otras cosas, del irónico uso que este artista callejero hace de la iconografía anti-capitalista y de protesta, mientras, al parecer, trabaja para grandes empresas y galerías de arte. Otros, por su parte, le critican el que plasme sus mensajes anti-sistema en barrios y edificios cuyos habitantes no los comparten, lo que por el contrario, a juicio del autor de este artículo es meritorio, ya que configuraría una lucha ideológica desde el discurso gráfico; y finalmente, aquellos que acusan al artista y su obra de ser vandálica y de glorificar el arte callejero.



En su obra se entreve un deseo de promover una visión anti-mercado y anti-medios de comunicación, a través de la re-contrucción de imágenes comúnmente conocidas, cambiando su sentido original y re-orientandola hacia una crítica de la sociedad de consumo, el militarismo o como la sociedad contemporánea apaga nuestros deseos más humanos (amor, amistad, solidaridad, etc ) en aras del consumo capitalista. Sarcástica, satírica, irónica, subversiva, y hasta romántica, su obra, es en general un risotada gráfica contra la sociedad, sus estructuras y sus protagonistas, la política y la moral, así como el gran poder que tienen las grandes corporaciones (incluidos los grandes medios de comunicación y las cadenas de comidas rápidas) en nuestra cotidianidad.



Respecto a su propia obra “Banksy” ha llegado a afirmar que “todo el Grafiti es la disidencia de bajo nivel, pero las plantillas tienen una historia extra, han sido utilizadas para iniciar revoluciones y para detener guerras” y respecto al inusitado precio que han alcanzando sus obras (o más bien sus reproducciones) el artista afirmó, en alguna ocasión, que “me encanta la forma en que el capitalismo encuentra un lugar, incluso para sus enemigos”.

PD:

El 10 de agosto de 2011, Diego Felipe Becerra, un jovén grafitero bogotano, cuyas armas eran apenas unos cuantos aerosoles, fue asesinado recibiendo disparos por la espalda en confusos hechos, en los cuales están involucrados miembros de la Policía Metropolitana de Bogotá, caso en el cual un Coronel y dos Sub-intendentes de esta institución han sido acusados formalmente por la Fiscalía de ocultamiento, alteración y destrucción de materiales probatorios. Los uniformados deberán responder por los delitos de porte ilegal de armas, fraude procesal favorecimiento al homicidio, falsedad ideológica, y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento probatorio por presuntamente haber alterado la escena del crimen, ya que los Sub-intendentes implicados habrían conseguido un arma de fuego que sería ubicada posteriormente en la escena.



jueves, 23 de abril de 2015

El hambre en Colombia: La otra guerra

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Una versión editada de este artículo fue publicado en Periferia Prensa Alternativa en la Edición No 105, del 20 de abril - 20 de mayo del 2015

En Colombia las estadísticas oficiales de muertes por el conflicto social y armado que ha padecido nuestro país por más de 50 años, y los que pone la delincuencia común, opacan las producidas por una guerra económica que se nos aparece como silenciosa, pero no menos devastadora: la del hambre. En lo que va del periodo del 2009 al 2014, según el Instituto Nacional de Salud, cerca de 240 niños, menores de 5 años, han muerto en nuestro país por causas de desnutrición; y en enero de este año, se ha reportado que seis familias habrían enterrado a sus hijos a causa del hambre, tres de ellos no habían cumplido siquiera un año y los otros tres tenían entre 12 y 15 años. Las tasas más altas de desnutrición se presentan en los departamentos de la Guajira, Córdoba, Magdalena, Risaralda, Nariño, Meta y Vaupés, la mayoría regiones que se han caracterizado, además, por tener altos niveles de pobreza. La muerte por hambre en el mundo y en Colombia es una barbarie naturalizada.

En el resto del mundo el hambre tampoco da tregua. A 2013, según un artículo titulado “el Hambre, la guerra silenciada” de Carlos Ayala Ramírez, quien cita estadísticas de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), uno de cada 4 niños menores de cinco años padece de retrasos del crecimiento en el mundo, el hambre y la malnutrición matan a más personas cada año que el Sida, la Malaria y la Tuberculosis juntas, e incluso el autor afirma que el hambre genera más muertes que cualquiera de las guerras actuales: la desnutrición aguda mata a 10 mil niños cada día, 165 millones de niños están mal nutridos y nunca alcanzaran su potencial físico y cognitivo, 900 millones de personas pasan hambre y cerca de 2000 millones de personas en el mundo carecen de vitaminas y minerales esenciales necesarios para tener una buena salud.

¿la causa del hambre es la falta de alimentos?, Las cifras de hambre contrastan con la gran cantidad de alimentos que se producen en el mundo: un planeta de 7.000 millones de personas que produce alimentos para 12.000 millones. Aparejado a esto, la FAO afirma que 1.300 millones de toneladas de alimentos al año (sin contar pescado y mariscos) van a parar a los botes de basura y particularmente en los países desarrollados se tiran entre el 30% y el 50% de la comida que se consume. Por otra parte, allí donde hay ingresos más que suficientes el hambre no es un problema pero si la malnutrición, unos 1400 millones de personas tienen sobrepeso y de estas, un tercio son obesas y corren gran riesgo de salud por esta razón.


"Mr. Hamburguesa", Carlos Rengifo, 2015, Lápices de colores sobre papel, 21.5 cm x 15 cm.


Lo anterior no solo demuestra que existe un derroche inmoral de recursos, sino que además, está acompañado de un alto impacto ambiental: los alimentos que producimos y que luego no comemos consumen un volumen de agua equivalente al caudal anual del río Volga (el río más acaudalado y largo de Europa, con una longitud de 3.690 Km, 1.450.400 km² de superficie y un caudal medio de 8000 m³/s) y son responsables de añadir 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta.

Lo que explica esta incongruencia entre las cifras de hambre y la producción de alimentos es que el mercado, institución por excelencia del modo de producción capitalista, no produce para satisfacer necesidades humanas sino para satisfacer necesidades de mercado. A esto se le agrega los bajos ingresos de amplios sectores de la población mundial (en particular, en A.L. el 20% de la población más rica tiene un ingreso 20 veces mayor al ingreso del 20% más pobre, lo que hace que 47 millones de personas sufran de hambre en nuestro continente), la concentración de tierras (cada vez las naciones más ricas compran tierras en países pobres) y el uso de la misma con privilegio hacia la destinación de ésta hacia la ganadería y los agro negocios, la falta de acceso a agua potable, y allí donde se puede acceder a los alimentos, formas inapropiadas de consumirlos.


La desnutrición en Colombia

Según los expertos existen tres tipos de desnutrición: riesgo nutricional, en la que las personas se alimentan pero no de forma adecuada (tiene que ver con la calidad de lo que se ingiere), desnutrición crónica, en la que la persona no recibe los alimentos suficientes para su crecimiento y desarrollo (tiene que ver no solo con la calidad sino con la cantidad) e inanición, en la que la persona es privada de los alimentos por completo.

En el caso de Colombia, la tasa nacional de desnutrición infantil es del 13,2%, pero en departamentos como Vaupés es crónica, llegando al 34,7%, en el Choco es de 15,7% y en la Guajira es del 27,9%. Es en este último departamento, en donde al parecer, se han presentado más muertes por desnutrición infantil, tanto así que a comienzos del 2014 el entonces director de planeación del departamento denunció penalmente a las instituciones encargadas de la atención a la niñez por la muerte de 30 niños en el 2013, y el 98,5% de estos correspondían a niños indígenas y más de la mitad eran menores de un año. A pesar de esta grave alarma a Julio de 2014 ya habían muertos otros 15 menores por desnutrición en el departamento.

Cifras más alarmantes proporcionadas por el Instituto Nacional de Salud hablan de que en Colombia muere un niño menor de 5 años cada 33 horas, lo que significaría 5 muertes a la semana, pero investigadoras de la Universidad Externado de Colombia hablan de que las cifras podrían llegar hasta los 21 niños semanales. ¿Cual es la razón en la diferencia de estas cifras?. La Sociedad Colombiana de Pediatría afirma que existe un sub-registro de las muertes por desnutrición, ya que los niños que mueren quedan registrados como muertos por neumonía, diarrea y otro tipo de infecciones graves (causadas precisamente por la desnutrición).

La desnutrición (independiente de su gravedad) esta asociado, según el Programa Mundial de Alimentos, a la pobreza, y en el caso particular de Colombia al desplazamiento, que lleva a muchas familias de las zonas rurales a engrosar los cinturones de miseria de las ciudades e impide que las familias puedan acceder a una cantidad adecuada de alimentos; y cuando difícilmente pueden acceder ellos compran los más baratos, que son generalmente alimentos ricos en Carbohidratos (Papa, Arroz, Yuca y Plátano), es decir que comen, pero no se alimentan.

La condición de pobreza es un circulo vicioso: los bajos ingresos impiden a las familias proveer a sus hijos de los alimentos suficientes y de calidad, la insuficiencia de nutrientes producen desnutrición que se manifiesta en anemia, afecta la formación de los tejidos y el crecimiento de los huesos (por eso los niños desnutridos son más pequeños), afecta la integridad de la piel y las mucosas y pueden llegar, incluso, a quedar ciegos. Finalmente, los casos más graves de desnutrición afectan de manera fundamental el sistema inmunológico y es usual que los niños mueran por infecciones pulmonares, gastrointestinales, neumonía y diarrea (las razones del su-registro que se comentaban más atrás). Los que logran sobrevivir presentan daños cerebrales y neuronales, ya que la insuficiencia de alimentos en cantidad y calidad impide que el cerebro crezca, reduciendo las capacidades de aprendizaje y predisponiéndolos a más pobreza.


Finalmente, es curioso cómo a pesar de la gravedad de las cifras de muertes por desnutrición en Colombia, nuestro país pretende ingresar a la OCDE, una institución que se precia de promover el bienestar económico y social alrededor del mundo.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Débora Arango ó del arte políticamente incorrecto

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Una edición editada de este artículo fue públicado en Periferia, Prensa Alternativa, Edición 101, año 10, 20 de Nov.- Diciembre de 2014, Pag. 13.

Retrato fotográfico de Débora Arango

El 4 de diciembre del 2005 se apagaba la vida de la artista antioqueña Debora Arango. Nacida en 1907, su vida fue una valiente y apasionada entrega a la pintura, valiente no solo por el hecho de ser una mujer que decidió dedicar su vida al arte, sino además, por el contenido marcadamente político de sus temas, en el marco de una sociedad mojigata y conservadora como la Colombia de la década de los 30´s.

 
Su vida parecía predestinada desde niña hacia el mundo del arte, ya que a corta edad mostró dotes para el dibujo y la pintura, ingresando poco después al Instituto de Bellas Artes de Medellín, el cual, en aquel entonces, dirigía otro pintor que dejaría huellas importantes en el arte colombiano: Eladio Vélez.

Dos años después se retiraría de este debido a que consideraba la enseñanza del instituto muy convencional. Pronto descubriría los murales de Pedro Nel Gómez y tal sería su impresión de la obra de este pintor y escultor que se atrevió personalmente a solicitarle que le diera clases, convirtiéndose en su discípula y encontrando el medio pictórico para expresar su visión de la sociedad: El Expresionismo.
   

En 1937 hace su primera exposición con sus compañeras del taller de Pedro Nel Gomez en la que da a conocer acuarelas de paisajes, animales y naturalezas muertas. Un año después se independiza de su maestro y comienza a trabajar en temas que estarán presentes a lo largo de su pintura: los desnudos femeninos, escenas de la vida real y la política nacional. El año de 1939 es una fecha crucial para esta joven pintora (para la fecha tiene 32 años) y para el arte colombiano ya que participa en la “Exposición de Artistas Profesionales” que se realizó en Club Unión Medellín, exponiendo entre otros, un desnudo femenino titulado “Cantarina de Rosa”, con el cual ganó el primer premio de la exposición y de paso levantó un escándalo, pues sus desnudos terminan siendo considerados por la sociedad intelectual y política de la época como “sórdida, impúdica y pornográfica”.


Montañas, Oleo sobre Lienzo, Debora Arango

Viaja a México en 1946 a estudiar a los muralistas, por su interés en los temas políticos y sociales y en 1948, al regresar a Colombia, vuelve a generar escándalo con un desnudo femenino llamado “La adolescencia”. En 1955 tiene la oportunidad de viajar a Europa para conocer y estudiar directamente la obra de En 1954 viajó a Europa, en Madrid estudió las obras de Francisco de Goya y José Gutiérrez Solana; en Inglaterra estudió cerámica; también viajó a Escocia, París y Austria. Realizó una muestra individual en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, en 1955; en esa ocasión sus cuadros fueron descolgados, por el mismo Francisco Franco, sin ninguna explicación, lo que la desilusiona profundamente y la obliga a volver a Colombia. De ahí en adelante, monjas, prostitutas, mujeres relegadas y maltratadas, la clase política del país, obreros marginados y protestas sociales comienzan a ser los protagonistas principales de toda su obra. A causa de su interés en estos temas su obra es insultada y vilipendiada, y le piden a la iglesia su excomunión, la cual le hace un llamado de atención. Este contexto de rechazo hacia su obra genera en Débora un ostracismo artístico y a tomar la decisión de no volver a exponer su obra, encerrando en su casa-taller “Casablanca” y dedicándose en silencio a su pintura.  

Es representativo en su obra la sensibilidad hacia la protesta social y hacía la denuncia de la represión violenta del régimen político de la época, como lo muestra en la pintura “La salida de Laureano y la justicia”, así como la crítica mordaz y satírica a la clase política dirigente.


"La salida de Lauraeano Gomez y la Justicia", Oleo sobre Lienzo, Debora Arango

Débora Arango muere a los 98 años, tan longeva como un Picasso o un Miró y sosteniendo, hasta el final de sus días, una visión rebelde, polémica, transgresora y crítica hacia la cultura social y política de nuestro país.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Medellín, “La Más Maquillada”

http://issuu.com/periferiaprensa/docs/edicion_99_septiembre_-_octubre_201

Una versión editada de este artículo fue publicado en Periferia, Prensa Alternativa, Edición No 99, ISSN 1909-325X, 20 de Septiembre-Octubre de 2014, Pág. 12.

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias
“Me veras volar por la ciudad de la furia
Donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos…”

Gustavo Ceratí (1959-2014)



Desde la realización, desde el 3 de abril de este año, de la séptima edición del Foro Urbano Mundial en la ciudad de Medellín, la prensa local y nacional nos ha invadido, mes a mes, con una serie de noticias que parecen tener, como único fin, el de hacer un verdadero y calculado ejercicio de “cosmetología de la ciudad”. Los títulos grandilocuentes de dichas noticias así parecen evidenciarlo: “Medellín capital del mundo”, “Sostenibilidad paisa atrae negocios desde EU”, “Medellín está más “bonita” para atraer inversionistas”, “Medellín, referente global en turismo de negocios”, “y si a Medellín se le antoja ser como Singapur?”, entre otros; titulares que reflejan lo que realmente le interesa a la elite económica y política de la ciudad. Afortunadamente, y para incomodidad de la élite, la ciudad también cuenta con analistas y periodistas críticos que vienen develando el maquillaje que se le ha venido haciendo; pero también de ciudadanos de a pie que no comen cuento, que la habitan, pero que sobre todo la sufren. Este maquillaje no tiene otra razón que la de convertir a la ciudad en un espacio atrayente para la inversión extranjera, y para esto, la élite debe ocultar los graves problemas económicos y sociales que aun padece y que parecen empeorar en nuestra ciudad, como cuando se saca la mejor vajilla, “la tacita de plata”, para atender la visita.

El primer y más evidente ejercicio de maquillaje de la ciudad por parte de la élite, fue el de retirar de la avenida del Río, con motivo del Foro Urbano Mundial, a los habitantes de la calle; cerca de 200 personas de distintas edades, los cuales fueron a parar, con sus cambuches, a la avenida de Greiff. Después, como por arte de magia, nadie los volvió a ver, y ocho días después, una vez terminado el foro, aparecieron de nuevo. – “¿Qué se hicieron?”-, nos preguntamos muchos,     -“¿acaso la ciudad dio un salto cualitativo inesperado y veloz en su desarrollo, de tal forma que desapareció el grave problema de la indigencia?”-. En un artículo del diario el Espectador, publicado el 17 de abril, se entrevistaba a un habitante de calle, quien manifestaba que ellos habían sido trasladados a varios sitios a lo largo de Medellín, tras haber sido perseguidos y retenidos para no perturbar la imagen de la ciudad durante tan importante evento. “Las autoridades van llegando sin previo aviso y disparando balas de caucho contra el que esté al lado (…) hacen las recogidas, los ‘arrean’ de un lado a otro y los hacen correr, si no corren los montan a camiones”, manifestaba otro habitante de calle a Noticias Caracol. Pero esto no fue lo más grave, semanas antes, los medios registraban, el 22 de marzo, la explosión de un paquete-bomba en uno de los centros día de la ciudad, en el que resultarían muertos cuatro habitantes de calle, a quienes llamaban ‘Alex’, ‘Balois’, el ‘Negrito’ y ‘Amaiqui’, y 16 heridos más. En este claro acto de limpieza social, estuvieron presuntamente implicados, según habitantes de la calle, agentes de la Policía Nacional. Así lo decía, para el diario El Tiempo, Jaime Jaramillo Herrera, habitante de la calle de 22 años, quien no dudaba en afirmar de que los querían matar: -“Es limpieza social”- decía el joven-. O que alguien me explique ¿por qué los muertos solo fueron ‘parceros’ de la calle?” Se preguntaba con indignación.

El segundo aspecto a resaltar tiene que ver con el aumento del turismo sexual durante el desarrollo del foro. Cerca de 25.000 participantes, de 150 países distintos que asistieron a éste evento, tuvieron la oportunidad de acceder (obviamente no todos) al mejor “perico” y “bareta” de la ciudad, a los hoteles y moteles más caros, a las más bell@s y car@s prostitut@s (muchas de ellos niñas, niños y adolescentes), y a los rumbeaderos más famosos. Pero eso no lo mostraron, ni más faltaba, que tal ¡. Que hay detrás de este “maquillaje” de ciudad?, acaso el mero ocultamiento moralista, por parte de la elite paisa, de las cosas más feas de la ciudad, como cuando invitamos al vecino y escondemos el mugre y los muebles más feos de nuestra casa?, ¡Por supuesto ¡, pero aparejado a esto, una estrategia concienzuda y racional de planeación-urbano regional clasista, de carácter burgués, cuyo fin es y ha sido, la atracción de la inversión extranjera y el crecimiento económico, que a final de cuentas queda en manos de la élite económica, política, y hasta mafiosa de la ciudad. Porque eso es la planeación económica, social y urbana en el capitalismo, un conjunto de estrategias en manos de la clase dominante para perpetuar la acumulación incesante de capital. Incluso hasta las políticas sociales más “progresistas” no escapan a esta dinámica, ya que en muchas ciudades del mundo los avances que se logran alcanzar en materia ambiental y social terminan siendo utilizadas para impulsar el turismo, y por tanto los negocios. En eso consiste el “premio” que, según “Ethical Traveler”, una organización sin fines de lucro radicada en San Francisco (EEUU), deberían recibir los “10 mejores destinos éticos”. La organización pública una guía anual desde el 2006, la cual revisa cada año qué están haciendo los países en vías de desarrollo para proteger los derechos humanos y el medio ambiente, y luego selecciona a diez con la labor más significativa, al mismo tiempo que contribuyen a la formación de un mundo sostenible, y de paso, claro está, promueve el turismo hacia esos países.
Pero en que se otros aspectos se evidencia el ocultamiento, por parte de la élite, de los problemas más graves de la ciudad?, Veamos:

“Medellín, ¿la más innovadora?”. 

Uno de los maquillajes más curiosos que se ha hecho de la ciudad tiene que ver con que Medellín fue elegida en el 2013 como la ciudad más innovadora del mundo por el “Citigroup” (un banco acusado de corrupción) y “The Wall Street Journal”(el periódico de Rupert Murdoch, el magnate de las comunicaciones, acusado de hacer escuchas telefónicas ilegales). En un inteligente artículo escrito por Yamid López y Amaury Núñez en el portal “Soyperiodista.com”, anotaban, entre otras cosas, que “la transformación productiva de Medellín, de ciudad industrial a servicios, redujo la creación de ciencia y tecnología que son, ontológicamente, innovadoras, reemplazándolas por las importaciones. En diez años, las exportaciones de productos primarios pasaron de representar el 61% de las exportaciones al 82,8%, mientras que los de alta tecnología pasaron del 11,6% al 6,9% y El Valor Agregado Industrial, como porcentaje del PIB entre 1990 y 2010, pasó del 18% al 13%”, por eso los articulistas se preguntaban, con razón, “¿Dónde se encuentra, entonces, el valor del premio?”

“Medellín informal”

Según un informe titulado “Informalidad laboral en las áreas urbanas de Colombia" realizado por el Banco de la República en el 2012, la informalidad del trabajo en Medellín llegaba al 50,1% frente a un 62,3% promedio nacional, y este flagelo es mayor en mujeres y en jóvenes. Es decir, de la cantidad de empleados del país, más de la mitad en Medellín, no cuentan con las condiciones ideales de trabajo: no cotizan a salud, no cuentan con seguro de riesgos profesionales, no cotizan a pensión, no tienen vacaciones, ni cesantías, ni caja de compensación; y  laboran más de las horas legalmente establecidas diariamente, por horas, por días, sin prima legal, etc. Respecto a la tasa de desempleo, el informe del mercado laboral elaborado por el DANE para el trimestre móvil abril-junio del año en curso, presentado el pasado 14 de agosto, reveló que “el desempleo en Medellín y el Área Metropolitana aumentó, mientras que el promedio nacional mostró un descenso. En efecto, la tasa de desempleo del país bajó de 11,1% a 10,5% si se compara este período con el de 2011; en contraste, la tasa para Medellín y su área pasó de 12,5% en el trimestre abril-junio de 2011 a 13,3% para el mismo período de 2012”.

“Medellín, la más desigual”

El Informe titulado “Inequidad Urbana en América Latina” divulgado por la ONU en el Foro Nacional Urbano realizado en la ciudad de Santa Marta en el 2013, revelaba que de 18 países en la región, Colombia encabeza los índices de inequidad urbana, con el agravante de que el problema va en aumento en todas sus ciudades, comenzando por Medellín, seguida por Cali, Montería y Bogotá. En una entrevista realizada en el mes de octubre por el diario “El Espectador”, Eduardo López Moreno, director de Investigación y Desarrollo de Capacidades de la Oficina Global de ONU-Hábitat y director del informe, afirmaba que “Colombia forma parte de los cuatro países que tienen menos éxito en la reducción de la desigualdad entre los 18 que analizamos. De 1990 a 2010 fue la nación que más aumentó desigualdades urbanas. Las diferencias entre el rico y el pobre se duplicaron y la desigualdad del ingreso aumentó en un 15%. Además, es el único país donde la totalidad de las ciudades estudiadas aumentaron en su desigualdad”; y continuaba diciendo al diario que “en Medellín no se han enfrentado los sistemas de acaparamiento de la riqueza”.

“Medellín sin casa propia”.

En un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que fue expuesto en Medellín el 8 de abril del presente año, se analizaban datos de 19 áreas metropolitanas, entre ellas Bogotá, Medellín y Cali, y revelaba que para la capital la tasa de arrendamiento es de 38%, mientras que para las otras dos 36% (por encima del promedio de A.L. que es del 21%). Es decir, que aún muchos colombianos en las principales ciudades de nuestro país no tienen casa propia y no la tendrán, debido al alto costo de las viviendas y dificultades para acceder a los créditos hipotecarios. “Se escoge propiedad o alquiler en función de los precios de la vivienda, entre otros factores. Observamos que hay hogares que toman el arriendo porque sencillamente no pueden comprar”, apuntaba para el diario “La República” Andrés Blanco, coautor del informe del BID. Y es que, como lo afirmaba el mismo diario, “estas dos características (costo de la vivienda y acceso a crédito) implican que el aspirante a propietario debe tener unos altos ahorros si quiere comprar, concretamente, 30% del valor de la vivienda sobre plano antes de que esta haya finalizado, condiciones a veces inasumibles”.

“Medellín, la más inhumana, ilegal e insegura”.

La ciudad vive un grave problema de derechos humanos en las cárceles por causa del grave hacinamiento. Así lo registraba un informe de la Personería de Medellín del año pasado, en el cual se evidenciaba que en la cárcel de “Bellavista” en el 2007 el hacinamiento registraba porcentajes del 81 %; 121 % en el 2008; 141 % en el 2009, 174 % en el 2010; 193 % en el 2011; y hoy alcanza un 207 %. Lo mismo ocurre con la cárcel “El Pedregal”, en donde hay 440 presos en una celda para 100. Y los derechos humanos en la ciudad?, ni se diga. Según la Personería de Medellín, el año pasado aumentó la desaparición forzada de personas, con 270 casos, y crispa los pelos el espeluznante informe de Corpades (Corporación para la Paz y el Desarrollo Social) en el que se denunciaba la existencia de casas de tortura y desmembramiento en el centro de la ciudad, al estilo de Buenaventura y también advertía, que el 70% de la ciudad está en manos de la ilegalidad (muchos “combos” en los barrios han desplazado a los comerciantes legales de muchos productos de la canasta familiar como huevos, arepas, etc., imponiendo a los tenderos los precios y cantidades de estos alimentos). Y el feminicidio?, Según un informe de las corporaciones “Vamos Mujer” y “Mujeres que Crean”, apoyado en fuentes como el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la Policía Metropolitana y la Personería, muestra que no bajan los asesinatos de mujeres en Medellín: mientras en el 2011, entre enero y septiembre, se registraron 94, en el 2012, en Antioquia, la cifra se trepó a 107, las personas registradas con afectaciones de violencia intrafamiliar en la ciudad en el 2011 fueron 4.076, de las cuales 3.882 fueron mujeres, y 836 mujeres fueron víctimas de violencia sexual en el 2013.

Aún hoy, varios portales y medios siguen cuestionado al Alcalde Gaviria por no haber hecho pública una investigación que la alcaldía misma contrató con prestigiosos y reconocidos investigadores de la U de A en el segundo semestre del año 2010. Según un artículo publicado en el portal web “Análisis Urbano” el 20 de abril, el estudio tenía como objetivo hacer una búsqueda real de las personas desaparecidas de Medellín y se haría una prueba piloto en la Comuna 13 de la ciudad. El informe concluía, en resumen, “que el resultado obtenido era apenas la punta del iceberg del drama real acontecido en la zona y daba luces de que la desaparición forzada era una práctica de Estado… lo cierto es que la publicación fue negada y el argumento básicamente fue que era un trabajo mediocre.”
Pero acaso el tema de la seguridad tiene que ver solamente con la protección a la vida y honra de los ciudadanos y la de sus bienes? Y la seguridad alimentaria donde queda?, y la seguridad de vivir lejos de zonas de alto riesgo?, y la seguridad que da tener con que pagar los servicios públicos?, y la explotación infantil (sexual y laboral)?, aspectos en los cuales Medellín pasa dejando pelos en el alambrado.

“Medellín, la más insostenible y la más anti-ecológica”.

Como un verdadero baldado de agua fría, al mejor estilo de “The Ice Cube Challenge”, recibieron algunos investigadores y académicos de Medellín la noticia de que la ciudad era considerada la más sostenible del planeta. Así lo registraba un artículo escrito por Robinson Usuga para el portal web “las2orillas” el 9 de abril de 2014, en la que se cuestionaba dicho reconocimiento. En este artículo, Elkin Martínez, médico epidemiólogo e investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia afirmaba que tal reconocimiento “No coincide con la realidad. Anualmente unas 1.000 personas están muriendo aquí por causa de enfermedades respiratorias crónicas, asociadas a la contaminación atmosférica. Somos la ciudad con mayor contaminación atmosférica de toda América”. Lo que ocurrió fue un embellecimiento artificial por parte de algunos medios quienes interpretaron mal unas palabras del alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, quien durante el certamen “Earth Hour City Challenge”, organizado por la WWF (World Wildlife Foundation), en Vancouver, Canadá en el mes de marzo, anunció en las redes sociales que la ciudad se había destacado en el certamen por la participación ciudadana. La verdad fue que la ganadora fue la Ciudad del Cabo (Sudáfrica), mientras que, según el artículo, Medellín lo que se ganó fue el concurso de ser “la más popular”. En el mismo artículo, el profesor Martínez aseguraba que “todo el bombo de ciudad sostenible es una gran mentira, pero tiene otro dato revelador: las muertes por cáncer de pulmón vienen en aumento con unos 500 casos anuales, cuando paradójicamente ha disminuido el índice de tabaquismo en la ciudad”. Otro investigador, Santiago Ortega Arango, Director de la Especialización en Proyectos de Energía de la Escuela de Ingeniería de Antioquia aseguraba en el artículo que “en los frentes de la sostenibilidad a Medellín le falta muchísimo. Hay que mejorar mucho en movilidad, seguridad, residuos sólidos y planeación racional del territorio para poder considerarnos una ciudad ambiental”.

A la luz de los anteriores datos y acontecimientos, es claro que si algo viene caracterizando a los últimos gobiernos locales, es en ser expertos cosmetólogos. Tal vez sea solo eso, lo más innovador de esta ciudad.


miércoles, 25 de junio de 2014

Extranjerización de la Tierra en Colombia

Una versión editada de este artículo fue publicado en Periferia Prensa Alternativa, Edición No 96, 20 de Junio-Julio de 2014, en la Pág 9, en el Link:

http://issuu.com/periferiaprensa/docs/edicion_96_junio_-_julio_2014

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Entre las causas estructurales que explican el problema del campo en Colombia y que las elites económicas y políticas del país han desconocido históricamente,  están el uso de tierra, la tenencia de la tierra, y dentro de esta, la creciente extranjerización de este recurso, tanto en Colombia como en el mundo, entendido esta como la compra de tierras nacionales por parte de extranjeros.



El profesor Alejo Vargas, de la Universidad Nacional, señalaba en su libro “Notas sobre el Estado y Políticas Públicas”,  que en 1960 “la ganadería ocupaba el 90,3% de la tierra agrícola y aportaba el 35,5% del valor del producto bruto agropecuario; la agricultura, por su parte, ocupaba el 9,7% de la tierra y aportaba el 64,5% del valor del producto”.   Según variados artículos recientes de la prensa nacional, actualmente Colombia dispone de 114 millones de hectáreas, de las cuales 50, 91 millones de hectáreas (cerca del 44,6%) del territorio pueden usarse para la agricultura. Sin embargo, apenas 3,8 millones de Has., se usan actualmente para labores agropecuarias cuando su potencial es de 21 millones de has. Por otra parte, la ganadería usa 39,2 millones de has., cuando su potencial es menos de 22 millones de has. A pesar de lo anterior, una hectárea de agricultura genera 12,5 más valor que una dedicada a la ganadería. Respecto a la actividad florestal-productora se usan en esta 0,4 millones de has, cuando podrían usarse 11,9 millones de has.



Por último, respecto a la actividad minera, cuyos análisis se han concentrado sobre todo en el impacto ambiental de esta actividad, también se viene consolidando como una amenaza para la producción de alimentos, ya que se usan 5,8 millones de Has., casi el doble que la dedicada para producir alimentos, y hoy se han otorgado cerca de 9000 títulos mineros que están vigentes y están pendientes cerca de 20.000 nuevas solicitudes. Ya en el 2012, el entonces ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, alertó sobre el impacto que tendría en el agro y en la población rural, la desmesura en la entrega de títulos mineros que se ha dado en el país. En entrevista para el diario La República, el funcionario anotaba que esta situación “podría afectar más del 53% de la actividad agrícola y ganadera en Colombia”. Cabe anotar, que según la Agencia Nacional de Minería (ANM), 1.028 títulos (10,2%) del total, están en manos de firmas extranjeras o multinacionales; 577 (5,7%) le corresponde a resguardos indígenas; y 153, (1,5%) son de asociaciones mineras y cooperativas.

Neocolonialismo y propiedad de la tierra en Colombia

El aumento de compra de tierras agrícolas por parte de extranjeros en países en vía de desarrollo ha disprado las alarmas a nivel mundial.



A 2013, el 80% de los campesinos colombianos tenian menos de una UAF (Unidad Agrícola Familiar), esta es la empresa básica de producción agrícola, pecuaria, acuícola o forestal, cuya extensión permitiría, según el gobierno, que con un proyecto productivo y tecnología adecuada, se generaran, como mínimo, dos salarios mínimos legales mensuales vigentes. Además, permitiría a la familia remunerar su trabajo y disponer de un capital que contribuya a la formación de su patrimonio.  Sin embargo, en Colombia la propiedad es microfundista (menos de 3 Has.), lo que la hace ineficiente, el 68% de los predios registrados son pequeñas propiedades, y estos apenas ocupan el 3,6% de la superficie del área productiva de Colombia. A pesar de la falta de acceso a la tierra, el 70% de los alimentos que se producen en el país vienen de pequeños campesinos. Bajo este panorama no es de extrañar una crisis de seguridad alimentaria en Colombia.

En contraste con lo anterior, se viene dando un proceso de Neo-colonialismo a escala mundial. En una investigación del año pasado,   la ONG Oxfam, denunciaba como entre 2010 y 2012, la multinacional Cargill, hoy la mayor comercializadora de materias primas agrícolas del mundo, adquirió 39 predios en el Vichada, a través de 36 sociedades distintas, y acumuló una extensión de 52.576 hectáreas. Esta compra masiva de predios, en un país en el que no existen restricciones generales a la cantidad de tierra que puede poseer una persona, sería un negocio normal si no fuera porque las tierras adquiridas desconocieron la prohibición de concentrar en un solo propietario Unidades Agrícolas Familiares (UAF). Esta situación es de gravedad importante dado que la Altillanura colombiana, conformada por los departamentos del Meta, Vichada, parte de Casanare y Arauca, es según el mismo Ministerio de Agricultura, la última gran frontera agrícola que le queda al país, con algo más de 7 millones de hectáreas, que dado el caso de que siguiera quedando en manos de extranjeros, estarían poniendo en peligro la seguridad alimentaria de nuestro país y asegurando la del resto del mundo.



En la misma línea de análisis, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) en el 2012, calculaba que 80 millones de hectáreas de terrenos en regiones como África han sido adquiridas por multinacionales en los últimos años. Estos países compraron tierras en zonas aptas para la agricultura, concentrándose en África. La preocupación se da especialmente con estados como China, el cual ha invertido en comprar 2,09 millones de hectáreas. Corea del Sur ha adquirido 1.000.000 de hectáreas a nivel mundial; Arabia Saudita, con 1,61 millones; Emiratos Árabes Unidos, 1,28 millones, mientras que Japón ha comprado 324.000 hectáreas, según cifras de 2009 de las organizaciones Farmlandgrab y Grain.

Como elemento final de análisis, esta la relación entre la concentración de la tierra y el asesinato y destierro violento del campesinado colombiano. Según un informe del mes de marzo del presente año publicado en el diario El Espectador, el Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax), reclamantes, jueces de tierras, abogados de victimas e incluso periodistas hacen parte de la larga lista de personas que han recibido intimidaciones por su participación en procesos de restitución de tierras en Colombia. Según Human Rights Watch, la cifra de amenazados, a partir del 2012, ascienden a más de 500 personas y 17 casos de asesinatos de líderes desde el 2008, claramente relacionados con la reclamos de restitución.



En cuanto a los presuntos responsables de las acciones contra los reclamantes, CITpax señalaba que los reportes señalan en el 60% de los casos, a actores desconocidos y agentes individuales (generalmente personas que ocupan los predios solicitados por los reclamantes) como los principales actores de la persecución. El otro 40% de los casos corresponden a eventos en los que están vinculados desde desmovilizados de las AUC, bandas criminales, guerrillas, hasta otros grupos criminales. El informe señalaba, también, la existencia de una hay una estrategia “no violenta” por parte de distintos actores para infiltrar las instituciones estatales como el Incoder, Defensoría, Fiscalía y verse beneficiados de los reclamos. De todas las acciones violentas denunciadas y registradas contra reclamantes de tierras en Colombia, Antioquia lleva la delantera, con cerca de 65 acciones violentas, seguido de Bogotá (con 40), Bolívar (con 40), Tolima (con 41), Cesar (con cerca de 32) y en menor medida, departamentos como Magdalena (22), Córdoba (22), Valle del Cauca (20) y Sucre (11).


El proceso de extranjerización de la tierra en Colombia y en el mundo lo que refleja es que las multinacionales y los países vienen comprando tierras para cultivarlas, pero no con el objetivo de suplir las necesidades de alimentos del país receptor de la inversión, sino que la producción se exporta para suplir la necesidad de alimentos del país de origen de la multinacional o para re-exportar a otras latitudes. Lo anterior en el caso de la agricultura, pero los países como Colombia también se han convertido en proveedores de recursos naturales, minerales y petroleros, para suplir la demanda de las potencias extranjeras, modelo extractivista que viene condenando a los países subdesarrollados a más pobreza, desigualdad y exclusión social, como lo advertía el premio nobel de economía, Josep Stiglizt, en el pasado Foro Urbano Mundial realizado en Medellín en el mes de Abril.